28. SORPRESA.
Observé por última vez el lugar, seguro de mi decisión. Era tal como nunca lo había soñado, pero si como a ella le gustaría. Mis ojos miraron hacia fuera y pude ver ese verde césped perfectamente podado y los recuerdos de una Valeska tierna y pequeña llegaron a mi cabeza.
Mientras la ansiedad me atacaba continuaba firmando esos papeles como un loco maniaco, había enviado el mensaje a Valeska y estaba por salir. Tenía que darme prisa.
—¿Estás seguro? —Isak habló cuando faltaba solo una hoja po