19. DOLOR INFERNAL.
No importaba cuanto tiempo pasara, el dolor de las fuertes golpizas siempre me dejaba destruido.
Me dolía el pecho, la cabeza, las manos, me dolía hasta la conciencia y yo no tenía de eso.
Pero sin importar la razón, no quería molestar a Valeska durante su día de descanso, no era la primera vez que me daban una paliza, sabía que era lo que tenía que hacer para recuperarme, ya lo había hecho varias veces solo, que estrella estuviese en casa no iba a cambiar las cosas, tenía que dormir y desca