Capítulo 93. Conspiración.
Mía Soler
Me quedé quieta, quietita.
Ni siquiera parpadeé.
El corazón me hacía pum pum tan fuerte sonando en mis oídos que pensé que él podía escucharlo desde donde estaba.
Papá… el papá que no me gusta cuando se enoja.
Cuando pone esa cara, mi panza se hace chiquita, como si un puño la apretara.
Ahora estaba ahí, a poquitos pasos, y al lado tenía a esa señora que huele a perfume dulce empalagoso que me marea. Esa con la que se casó. A mí no me gusta nada.
Apreté los dedos en la baranda fría de