Capítulo 73. El mejor día de su vida.
Amy Espinoza
Cuando el coche se detuvo frente al hotel, el cielo se había teñido de un azul profundo y el murmullo del mar se volvía casi un arrullo. Mía abrió los ojos con un parpadeo lento, como si el propio sonido de las olas la hubiera despertado.
—¿Ya llegamos? —preguntó con voz pastosa, frotándose los ojos.
—Sí, mi amor —le respondí, acariciándole el cabello—. Ya estamos en el hotel.
Max la cargó en brazos antes de que pudiera desperezarse del todo. La niña apoyó la cabeza en su hombro, t