Capítulo 44. Escenas filtradas.
Amy Espinoza
Al día siguiente, el sonido del celular me sacó de golpe de un sueño demasiado corto. Primero pensé que era la alarma, pero no, era un zumbido continuo, incesante, que no se detenía, aunque lo pusiera boca abajo.
El aparato vibraba como si estuviera poseído.
Me revolví en la cama, molesta. Maximiliano me había aconsejado que lo apagara por las noches, pero yo nunca lo hacía. Era mi pequeña rebeldía, mi última conexión con el mundo que había dejado atrás.
Me giré y lo tomé con desga