Capítulo 310. El peso de la humanidad.
Amy Delacroix
Max cerró la puerta del despacho con la misma cautela con la que uno cierra una tumba.
No supe por qué pensé eso, pero lo sentí.
Él tenía ese movimiento en los hombros que solo aparecía cuando cargaba algo muy pesado. Algo que no quería decirme, pero debía.
Supe instintivamente que algo estaba mal.
—Max… —Lo llamé desde el sillón, dejando el té a un lado—. ¿Qué pasó?
Mi esposo se quedó de pie un segundo, como si buscara palabras en algún lugar de su cuerpo. Y cuando las encontró, no eran suaves. No eran simples.
Eran esas que te rompen sin querer hacerlo.
—Luciana… —dijo—. Fue atacada en la cárcel.
Mi estómago cayó tan rápido que casi escuché el golpe.
—¿Atacada? —me incorporé de golpe—. ¿Cómo que atacada? ¿Qué…?
Él exhaló.
Una exhalación larga. Cansada. El tipo de exhalación que anuncia una tragedia.
—Le arrojaron ácido en la cara, Amy.
Sentí algo parecido a un vacío abrirse bajo mis pies.
El mundo se me encogió.
El corazón me dolió de una forma que no esperaba. No era