Capítulo 292. Dudas.
Pandora Collins
Después, Mía y yo nos quedamos sentadas en el piso, abrazadas, respirando ese silencio suave que solo aparece después de una verdad demasiado grande para una niña… y demasiado dolorosa para una adulta.
Ella jugaba con mi cabello, enredando los dedos como si así pudiera sostenerme un poquito más fuerte.
Yo intentaba no derrumbarme.
—Pandi… —dijo de pronto, sin mirarme—. ¿Tu bebé va a necesitar una cunita?
La voz se me quebró por dentro.
—Sí, supongo que sí.
—¿Y un cochecito?
—También.
—¿Y pañales? —dijo abriendo mucho los ojos, como quien imagina una misión imposible.
Reí bajito.
—Muchos pañales.
Ella apoyó la barbilla en su mano.
—Cuando nazca voy a cuidarlo contigo, ¿sí? Yo sé cambiar pañales de mis muñecas. Y puedo darle su teterito. Y puedo cantarle. Y puedo decirle que nuestro papá es un poquito bobo, pero que igual lo queremos.
Tragué aire con dificultad.
—Mía…
—¿Sí?
—Gracias —susurré—. Gracias por querer a alguien que aún no conoces.
Ella me miró como si la preg