Capítulo 291. Un contraste.
Pandora Collins
El ascensor del penthouse se abrió con un sonido suave y, antes siquiera de dar un paso, escuché los pasitos apurados.
Después el grito.
—¡¡¡PANDIIIIIIII!!!
Mía apareció como un rayo, con una bata rosada mal amarrada y unas medias de unicornio que no combinaban con nada, pero que en ella se veían adorables. Se lanzó a mis brazos tan fuerte, que casi me saca el aire.
—Mi amor —reí, levantándola un poquito—. ¿Qué haces despierta a estas horas?
—¡Mi mamá está teniendo a mi hermanit