Capítulo 268. Esto era real.
Adrián Soler
Su cuerpo respondió antes que su mente.
Mis manos subieron por su espalda.
Las de ella subieron a mi cuello.
El beso se volvió más profundo, más urgente, más verdadero.
Ella me empujó solo un segundo, no para apartarme… sino para tomar aire.
—Adrián… —susurró, con la voz temblorosa, los labios hinchados—. Esto… esto no deberíamos…
La interrumpí con otro beso. Ella lo devolvió sin pensarlo.
Sin fuerza para detenerlo. Sin ganas de detenerlo.
Mis dedos se hundieron en su cintura. Los