Capítulo 269. No estaba huyendo del todo.
Pandora
Desperté cuando la luz ya no era gris, sino blanca y plena, colándose por la ventana.
Me quedé quieta, confundida. No era la hora en la que suelo abrir los ojos… ni el lugar donde suelo abrirlos.
Tardé unos segundos en recordar.
La cama, el calor, su cuerpo. Mi piel, su boca. El momento intenso que vivimos.
Él. Adrián.
Respiré hondo. Demasiado hondo.
Me incorporé despacio, con la garganta cerrada y el pecho apretado. Necesitaba moverme. Necesitaba caminar, pensar, poner algo de distanci