Capítulo 245. Salvando a Max.
Amy Espinoza
Me quedé sentada, con las manos enlazadas sobre mis piernas, tratando de respirar como si eso bastara para que el corazón se ordenara.
No funcionaba.
Adrián estaba de pie, moviéndose de un lado a otro frente a la sala de urgencias, como un león encerrado. Mía dormía, estaba recostada de su hombro entre dormida y despierta.
—Amy —me llamó Adrián en voz baja—. ¿Quieres agua?
Negué.
No quería agua. No quería sentarme. No quería pensar.
Solo quería saber si Maximiliano iba a salir bien