Capítulo 246. El plan de justicia.
General Augusto Montenegro.
El aire, en la sala de estrategia de la Finca, era frío, pero la tensión era abrasadora. Me senté frente a la mesa de metal, el único testigo de mi fracaso.
Las palabras de Maximiliano resonaban en mi cráneo. "No matando a inocentes y atacando a mujeres y niños, pensé que eso no era tu modus operandi."
Esa frase no era una provocación; era la verdad.
Mi misión nunca fue asesinar. Mi objetivo, el que Javier Miranda me había justificado durante meses, era la neutraliz