Capítulo 235. Todo estaba destruido.

Maximiliano Delacroix

Sin pérdida de tiempo, continúe caminando hacia el interior de la mansión. El calor me golpeó en la cara. Las llamas todavía estaban vivas, subiendo como lenguas naranjas, devorando todo a su paso.

Había explosiones pequeñas dentro del fuego, restos de vidrio y metal que seguían estallando mientras la estructura se rendía.

No escuchaba nada más que el rugido de la destrucción.

Corrí hacia el interior, aunque casi no sentía las piernas. Solo la necesidad de llegar. Si el m
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PaoDios mío que tortura ...
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