Capítulo 233. Nadie iba a hacerle daño a mi familia.
—Tienes buen olfato, Delacroix. Pero no me sorprende. Los hombres que creen que todo está en sus manos rara vez ven la mano que los empuja desde atrás.
No dije nada. Supe que no había error en mi intuición. Sabía lo que significaba esa frase. Sabía el hueco en los sistemas, las rutas, las placas, las llaves y las puertas.
—Si no me dejas ir —murmuró Velasco antes de levantarse—, alguien afuera va a apretar un botón y tu adorada esposa y el hijo que espera volarán por los aires. No tienes que ve