Capítulo 224. Un nuevo atentado.
Adrián Soler.
Pandora dio un pequeño salto, como si el grito hubiera arrancado el aire de la habitación. Yo giré hacia ella un instante, todavía respirando como si hubiera corrido kilómetros. Ella tenía la mirada perdida, el labio inferior temblando.
El beso seguía allí, sobre la piel, sobre la boca… sobre los huesos. Y ahora la realidad entraba sin pedir permiso.
Me obligué a dar un paso atrás. Alejarme de su presencia. Enjaular todo lo que había sentido y enterrarlo donde nadie pudiera verlo