Capítulo 223. Un error.
Pandora Collins.
El beso no fue suave. No fue una pregunta. Fue una respuesta urgente y desesperada a todo el miedo, el alivio y la rabia acumulada durante horas.
Los labios de Adrián encontraron los míos con una ferocidad que me quitó el aire, y por un instante que se extendió como una eternidad, no existió nada más.
No el bosque helado, no los Velasco, no la traición. Solo su boca caliente sobre la mía, sus manos en mi nuca y en mi cintura, aferrándose a mí como a un salvavidas en medio de