Mundo ficciónIniciar sesiónMAXIMILIAN FERRERO
El amanecer sobre el acantilado era una herida abierta en el cielo. El viento soplaba con una saña que me resultaba familiar; era el mismo rugido que escuché la noche que mi vida se precipitó al vacío. Pero hoy, el barro bajo mis botas no era mi tumba, sino el escenario de mi juicio.
A pocos metros, Crawford estaba de rodillas, con el traje sucio y el alma desmoronada. Al quitarme la máscara de cuero, s







