Cuatro meses después…
El cielo amenazaba con una tormenta que finalmente estalló, pero no para destruir a Ethan y Margaret, sino para limpiar sus vidas de una vez por todas. La reconstrucción de Margaret no fue un camino de rosas; fue un proceso lento, de días donde el miedo la paralizaba al cruzar una puerta y noches donde buscaba refugio en el pecho de Ethan. Sin embargo, él no se cansó de esperarla. Con una paciencia infinita, Ethan se dedicó a conquistarla de nuevo, no con grandes joyas, si