La mañana había transcurrido a un ritmo frenético.
Después de llamar a Pedro y Emma, Eloise programó la reunión para el miércoles, coordinó todos los detalles con Nathalia y, acto seguido, pasó por el despacho de Augusto para informarle. Él simplemente asintió antes de dirigirse a la reunión con los accionistas.
El resto del día continuó con su ritmo habitual.
Entre informes, revisiones de contratos y llamadas rápidas, Eloise encontró un momento para almorzar con Nathalia en la cafetería de Sof