Augusto permanecía con el brazo alrededor de Eloise, como si cualquier distancia entre ellos fuera peligrosa. La tormenta afuera seguía golpeando con fuerza los ventanales de la cobertura, pero la verdadera tempestad estaba en las responsabilidades que él sabía que necesitaban atención inmediata.
La empresa tenía cargos clave vacíos, decisiones urgentes esperando por él… y personas que solo podían ser reemplazadas por quienes realmente merecieran su confianza. Thiago, Claudia, César e incluso