35. Paremos de fingir
Tampoco es que pueda dormir mucho. Azucena apenas durmió un par de horas antes de escuchar algunos sonidos y así darse cuenta que el vuelo a México es un hecho.
Se está mirando al espejo una y otra vez con su nueva ropa ahora que destrozó, o más bien le destrozaron, el vestido de anoche. Mueve la cabeza. Pronto amanecerá. La noche anterior Esther le empacó lo más importante. En Mérida podrá tener más libertad de adquirir más cosas. No quiere llevar tanto de aquí.
El timbre de la casa llama su a