—No soy una mujer que se queda quieta y lo sabes —suelta un largo suspiro, no le agrada cuando él se comporta de esa manera.
—Los herederos Anderson merecen un cuidado especial. Además, te informo que mi padre ya lo sabe porque fue por él que me enteré —dijo, y Alice recuerda al doctor que es amigo del señor Anderson, entonces comprende todo—. Seguramente habrá una reunión en celebración del embarazo.
—Te lo pensaba decir hoy, lo juro.
—Lo hecho, hecho está, Alice —las puertas del ascensor se ab