Carla, con el corazón encogido, ve a Alice salir de la mansión. Mientras la figura de Alice se desvanece en la distancia, sabe que ha hecho lo correcto al avisar a Miguel, pero la culpa la carcome. Se pregunta si Damián podrá detenerla a tiempo, si aún hay esperanza para ese amor que, a pesar de todo, ella percibía entre ellos.
Mientras tanto, Damián, ajeno a la urgencia, sigue sumido en su dolor y en el whisky. El contrato de divorcio sobre la mesa parece una sentencia. Su mente viaja a los mom