En el apartamento de Taylor, Alice se miró al espejo, sus ojos reflejaban una mezcla de tristeza y determinación. Acarició su vientre plano, sintiendo la pequeña vida que crecía dentro de ella. "Todo estará bien", se susurró, intentando convencerse a sí misma. Sabía que el camino sería difícil, pero la idea de sus bebés le daba la fuerza para seguir adelante. Se prometió a sí misma que les daría una vida llena de amor y felicidad, lejos de los dramas y las mentiras que habían marcado su pasado.