Alice llega a la mansión Anderson, el lugar donde alguna vez pensó que formaría un hogar con Damián, que quizás con el tiempo y la paciencia las cosas cambiarían, pero no fue así. Ingresa a la casa y ve a Carla muy feliz limpiando. Alice intentó pasar desapercibida, pero Carla logró verla tras el reflejo de un objeto de plata que decora la sala.
—¡Señora Anderson\! Bienvenida a casa —se gira y la saluda con una gran sonrisa. Al ver los ojos hinchados de Alice de tanto llorar, Carla suspira.
—Car