Damián llegó a la mansión, con el rostro tenso, pero con una determinación inquebrantable. Alice lo esperaba en la sala, con los ojos hinchados de tanto llorar, temiendo lo peor. La tensión en el ambiente era palpable, pero Damián se acercó a ella intentando ocultar su enojo consigo mismo y más la decepción de no haber podido dar con el culpable antes de que esas fotos fueran publicadas.
—Debes calmarte, Alice… Mariana está en prisión y ella dice saber quién es el culpable.
—¡Esa serpiente de mu