—¿De qué fotos hablas? —Alice entra en una crisis existencial.
—Míralo con tus propios ojos —el hombre le envía las fotos y Alice se dispone a mirarlas sin colgar la llamada. Recuerda ese trágico día en que pensó que moriría, el día que la secuestraron.
—Esas fotos llegarán a los medios y te van a tachar de infiel, y estoy seguro de que la sociedad te va a señalar porque una mujer como tú, una Anderson, no debería tener este tipo de comportamiento.
—¡Mientes! —Alice empieza a temblar—. ¡Fui secu