Alice mira detenidamente el sobre que Damián tiene en sus manos y pasa saliva; su curiosidad es inmensa por querer saber lo que dice en ese sobre. —Lea, señor Anderson, y luego me llama. Creo que tiene mucho que pensar. Estaré atenta a su llamada —se coloca de pie y luego a Alice, quien ya no la mira con odio—. Hasta luego, señora Anderson —le guiña el ojo y se marcha. Cooper niega con la cabeza, pues piensa que esa detective está loca.
Al quedar a solas con Damián, no pudo contener más sus gan