Capítulo 22. La hora de la verdad.
Xavier ni se inmutó ante los gritos de Joel, ni siquiera se giró, como si el otro no existiera, se centró en Tamara y en la tensión de su cuerpo, incluso pudo darse cuenta de la palidez de su rostro, levantó la mano y acarició con suavidad sus mejillas mientras la consolaba, sin mirar a Joel.
—Tranquila, te prometo que todo va a salir bien… no dejaré que te inoportune —declaró con voz suave tratando de tranquilizarla.
No obstante, Joel estaba fuera de sí, primero, porque le molestaba que el hom