Ronan
Pedí que llevaran el desayuno a la habitación.
Si la ropa que le dejé no le sirve, me avisará; puedo traerle más. Hoy tengo reuniones desde antes de que el sol decida salir, pero le dije que podía escribirme cuando quisiera. Le enseñé dónde está mi número en el teléfono, cómo enviarme un mensaje con un toque. Si necesita algo, lo sabrá: yo estaré.
Quiero que descanse. Que coma. Que sienta seguridad por primera vez en años.
Que el silencio no sea jaula, sino refugio.
Tomé el picaporte y me