Ronan
Pensé en bajar un piso hasta mi oficina, pero en lugar de eso termino dirigiéndome al sótano.
La idea de los labios suaves de Liora sobre los míos me sacude por dentro y, si no puedo tenerla como deseo, entonces voy a desquitarme con el bastardo que la tuvo cautiva durante años.
No debería haberla besado.
Al entrar en las mazmorras, el olor a orina, sangre, heces y vómito me golpea de lleno.
Ya es hora de limpiar este lugar otra vez. La última vez que Carson perdió una apuesta tuvo que ha