Los moretones han desaparecido.
—Buenos días, pequeño lobo —dice Ronan, deteniéndose frente a mí con esa mirada que parece atravesarlo todo—. Tus moretones ya no están. Y no es solo eso… hay un cambiaformas más fuerte latiendo en ti. ¿Tu loba hizo contacto?
Mi sonrisa vacila apenas un instante, pero él no me permite perderme en ese silencio. Sus dedos sostienen mi barbilla con firmeza suave, obligándome a alzar el rostro hasta encontrar sus ojos.
—Está bien si aún no lo hizo —continúa con calma