Liora
¿Lo perdono?
Sí.
Pero… ¿debería?
No tengo ni idea.
Mis dedos rozan inconscientemente la piel de mi brazo, justo donde quedaron las marcas. Aún arden, aunque ya no se vean tanto. No se lo mostré a Ronan. No podía.
No después de cómo reaccionó antes.
No después de ver ese brillo peligroso en sus ojos.
Kian fue claro en el estacionamiento.
Demasiado claro.
Dijo que sus socios eran importantes. Que necesitaba mantenerlos contentos. Que su futuro dependía de ellos. Que yo… debía adaptarme.
Que