Liora
—Lobito… estoy tan orgulloso de ti por hablar. Me encanta oír tu voz, incluso así. Deja que Cristina se vaya y podremos hablar… tú y yo. Por favor… solo quiero oírte.
—No voy a dejar a Ronan —ladra Cristina, subiendo la falda con descaro—. Y dijiste que no me tocarías. Dejemos eso claro.
—Sí lo haré. Lárgate ahora mismo —gruñe Ronan— antes de que te saque por la fuerza… o peor, deje que su lobo lo haga. O el mío.
—No puedes decirme eso. Llevamos años en esto. Ella no es para ti. No es esp