—Si buscas a Ronan, no te molestes. No ve a nadie hoy. Se queda en su oficina trabajando. Bueno… a mí sí me verá, porque sabe que entiendo la pérdida de su familia. Yo también era cercana a ellos. Compartimos ese dolor.
Sí… claro. Bien por ti, maldita rata.
Eso es lo que quiero decir.
Pero no puedo.
Así que abro bien los ojos, le doy un gran pulgar hacia arriba y asiento exageradamente. Mis ojos gritan un “bien por ti” cargado de sarcasmo mientras camino hacia el ascensor.
Cuanto más cómoda me