Liora
A la mañana siguiente despierto con una decisión clavada en el pecho.
Hoy bajo.
Hoy no me escondo.
Desayunar en el comedor suena simple… pero para mí es una guerra pequeña.
Invisible.
Interna.
Soy digna.
Soy fuerte.
Puedo estar con otros.
Puedo pertenecer.
Repito cada frase como si fuera un hechizo mal aprendido, mientras camino junto a Mónica hacia el comedor.
Ella habla.
Explica.
Nombres, rangos, dinámicas.
La manada respira a través de sus palabras… y por primera vez, no me siento comp