Mundo de ficçãoIniciar sessãoDesperté cuando Sheila y Quillan treparon a nuestra cama, intentando escurrirse entre nosotros inadvertidos. Mael sonrió sin abrir los ojos, corriéndose hacia el borde de la cama a riesgo de caer y alzando la manta que nos cubría para que Sheila se deslizara debajo. Yo tuve que correrme hacia el medio de la cama, porque Quillan quería acostarse junto a mí. Me tendí boca arriba para abrazarlo sin soltar a Malec. El pequeñín apoy&oa







