Mundo ficciónIniciar sesiónMe hizo gesto que me apartara de la cama y se inclinó a observar a Risa. Mi pequeña más parecía dormida que desmayada ahora, y sus mejillas mostraban un leve asomo de color. Ronda se irguió meneando la cabeza y me hizo señas de que la siguiera a la cocina.
Un caldero humeante colgaba sobre el fogón, y el olor a comida pareció abrir un abismo en mi estómago.
—Siéntate —gruñó, señ







