Mundo de ficçãoIniciar sessão—¡Risa! —llamé, pero no obtuve respuesta.
Tal vez hubiera debido intentar la voz de mando, pero no quería asustar a los niños que acompañaban a mi pequeña. Además, despertaría a todos junto al peñasco y no habría forma de impedirles que se sumaran a la búsqueda, por muy cansados y hambrientos que estuvieran.
Tal vez pecaba de arrogante, tal vez pecaba de tonto, pero quería ser yo quien







