Mundo de ficçãoIniciar sessãoEn aquella planicie desierta, la nieve era un manto regular salpicado de diminutos montículos, y las huellas de Risa eran aún más claras que las que siguiéramos hasta entonces.
Nos condujeron en línea recta al Launne y la estrecha franja boscosa que flanqueaba sus orillas. Allí pudimos acampar por primera vez a cubierto del frío glacial que barría la estepa, con un buen fuego que nos permitió recuperar la movilidad de nuestros dedos ateridos.
Mis hermanos menores y los hijos de







