Mundo de ficçãoIniciar sessãoVolvimos a avanzar con cautela. Los cuervos graznaban en el claro, y escuchamos relinchos apagados. Los caballos no tardaron en regresar por donde llegaran, y ahora eran tres.
Al fin llegamos al linde del claro, que en realidad era un amplio prado abierto a hachazos al pie de un alto barranco de paredes verticales. Una hermosa cascada se precipitaba desde la cima del barranco, formando un estanque poco profundo.
Las orillas estaban rodeadas por piedras, en caso de que quedaran d







