Logan alzó la mirada. Sus ojos se desviaron casi por instinto hacia el pasillo que conducía al baño. Una punzada helada atravesó su pecho.
Mía...
Sintió su olor mezclado con algo más oscuro. Algo que no le gustaba. Algo que lo llenó de alarma.
—Disculpen —dijo con voz tensa, poniéndose de pie de golpe frente a los socios que tenía en la mesa—. Necesito ir con Mía.
Los alfas presentes apenas alcanzaron a asentir cuando Logan ya había girado sobre sus talones, caminando con pasos decididos hacia