Capítulo: Te conocí en mis sueños.
El silencio que siguió a la advertencia de Lysander no era un silencio común; era una presión física que hacía que el aire pesara como el plomo.
Los ojos de la Madre Luna, Lirian, se abrieron desmesuradamente, reflejando una mezcla de incredulidad y una herida profunda en su orgullo.
Jamás, su hijo en toda su vida, él le había alzado la voz de esa manera.
Lysander, el hijo que siempre había sido el pilar de su vida, el guerrero que acataba sus consejos estratégicos con una frialdad impecable, a