— ¿Por qué los más jóvenes van a la vanguardia de nuestro ejército? — le pregunté a Dízaol.
—El astil del fuego lo ha dispuesto así— me respondió.
—Entonces llévame ante él— ordené a Dízaol.
—Majestad, sería prudente que regresáramos a la tienda— me dijo—. La tormenta está por desatarse y al rey no le gustará verla desprotegida.
—Como a mí no me gusta ver desprotegido a mis hombres—rebatí—. Llévame ante los astiles o los buscaré yo sola.
Dízaol no continuó negándose y me abrió paso entre los so