Ya me sentía totalmente lista para ser coronada y lo demostré con la sonrisa más amplia que pude regalarles a los presentes.
—Ya es hora —escuché anunciar a Blehien.
Asentí con un gesto y al avanzar, comprendí cuan pesado era en realidad el atuendo que llevaba, pero eso no me impidió marchar, escoltada por un cortejo envidiable. A nuestro paso, se levantaban exclamaciones, suspiros y se mesclaban con la música que acariciaba sutilmente las paredes de los corredores, hasta que llegamos a las pue