Sala de conferencias
Layla irrumpió en la sala de conferencias, imponiendo respeto. Los empleados se pusieron de pie apresuradamente, inclinándose al unísono mientras la saludaban con un coro de:
«Bienvenida, Luna». El título, otrora símbolo de respeto, ahora sonaba a burla vacía, un recordatorio del poder que le había arrebatado a su hermana.
Layla entrecerró los ojos, con una mirada penetrante mientras inspeccionaba la sala.
«¿Qué han estado haciendo?», preguntó con voz desdeñosa.
«¿Por qué e