Hazel abrió los ojos y se encontró en su pequeña habitación. No recordaba cómo había llegado allí.
—Despierta, mi señora —dijo una criada, vestida de forma diferente a su atuendo habitual—.
—¿Cuánto tiempo llevo durmiendo? —preguntó Hazel.
—Tres días, mi señora —respondió la criada, y los ojos de Hazel se abrieron de par en par.
—Hoy es la Coronación y todos se están preparando —murmuró.
—¿Coronación? —murmuró Hazel.
La mente de Hazel daba vueltas mientras intentaba comprender lo que estaba suc