Hazel llegó a su habitación llorando desconsoladamente. No podía parar de llorar y no podía creer lo que estaba pasando.
Al cerrar la puerta de golpe, Hazel sintió una oleada de desesperación. No podía creer lo que sucedía. Noah, su pareja, a quien amaba y en quien confiaba, la estaba rechazando por las mentiras de Sophia. Sentía que su corazón se hacía pedazos.
Hazel se desplomó sobre la cama, temblando de sollozos. No podía parar de llorar, no podía respirar. Sentía que se ahogaba en un mar d