Dos años pasaron. Los niños ahora tenían ocho años, y con esa edad llegaron complicaciones que ningún entrenamiento podía preparar.
Kaela había desarrollado amistad especial con un niño humano llamado Liam, hijo de Helena, la comandante de cazadores. El niño que Luna había salvado años atrás ahora tenía catorce años y visitaba ocasionalmente Luna Plateada como parte de un programa de intercambio cultural.
—Liam me enseñó una nueva técnica de desarme— Kaela anunció durante la cena, sus ojos bril