La victoria sobre la criatura corrupta había dado a Dante confianza, pero también inquietud. Las últimas palabras de su padre resonaban constantemente en su mente: "Tu verdadero poder aún duerme". Si ya había despertado su poder primordial, ¿qué más faltaba por descubrir?
Zara lo encontró al amanecer, mirando el horizonte desde el acantilado.
—No has dormido —observó, sentándose junto a él.
—Hay algo que no me has contado sobre mi madre. —Dante la confrontó.
Zara suspiró profundamente. —Sabí